Aquel dedo que en el barro tropezó
no sabía la cárcel que ese día construyó.
El accidente se hizo norma, el trazo se hizo ley
ya no somos la manada, ahora somos la grey.
Bajamos de los montes, dejamos el azar
atrapados por un signo que aprendimos a trazar.
Uruk se levanta sobre un valle de arcilla
donde el que tiene el estilete es el que brilla.
Se fundaron los muros con la tinta del control
unos cuentan el grano, otros mueren al sol.
El escriba divide, el monarca organiza
mientras el sudor del obrero se vuelve ceniza.
Tú eres el cimiento, la base del zigurat
el código te nombra pero te quita la libertad.
Nace la jerarquía en la punta de una caña
una red de poder que el tiempo no empaña.
Instalando jerarquía...
Procesando la energía...
El instinto se apaga, comienza la guía.
¡Uruk OS! El programa se ha instalado
el caos de la estepa ha sido procesado.
¡Tú eres la base! ¡Tú eres el motor!
¡El software del trono se nutre de tu dolor!
Unos arriba dictando la función
otros abajo siendo la conexión.
¡El sistema oculta lo que somos en verdad:
el cimiento ignorado de su majestad!
Pasaron milenios, el bronce es silicio
pero el poderoso sigue en el mismo edificio.
Hoy el bit es el barro, la red es la muralla
y el obrero invisible nunca gana la batalla.
Ellos ocultan la base, nos borran del mapa
como si el rascacielos flotara sin etapa.
No saben que si el pulso de la base se detiene
el trono de datos ya no se sostiene...
¡También se pierde!
Debajo del mármol... nosotros.
Debajo del código... nosotros.
Debajo del oro... nosotros.
Somos el soporte que ellos no quieren ver
Somos la energía que les da el poder.
¡Uruk OS! El programa se ha instalado
el caos de la estepa ha sido procesado.
¡Somos el cimiento! ¡Somos la raíz!
¡Sin nuestra espalda no hay país ni matriz!
Ellos nos ocultan tras su falso resplandor
pero somos la marca del primer fundidor.
Sesión iniciada.
El usuario es esclavo.
El administrador... miente.
Cero... Uno... Barro... Trono.