Me dieron a beber el vinagre del odio,
en el muro digital, mi propio custodio.
Me clavaron las manos a un teclado de plata,
mientras mi voluntad, lentamente se desata.
Cargamos el madero hecho de fibra y luz,
muriendo en silencio bajo una falsa cruz.
Una lanza de datos me hirió en el costado,
sangré mi privacidad en un mundo olvidado.
No hay mujeres piadosas que limpien mi cara,
solo cámaras frías que mi pena disparan.
El velo del sistema se empieza a rasgar,
pero no hay paraíso donde ir a descansar.
Siete palabras que el servidor borró,
en este calvario, el humano murió.
¡En el Gólgota digital!
Cargando la cruz de nuestra identidad.
¡En el Gólgota digital!
Buscando el perdón en la fría oscuridad.
¡Elí, Elí! ¿Por qué me has dejado?
En un desierto de bytes me han sepultado.
¡Gólgota! ¡Gólgota!
¡La corona de espinas es la fibra óptica!
(Abyssus...)
¡Los clavos son horas frente al brillo de pantalla!
[Invocat...)
¡Consumado es el hombre... ha nacido la máquina!
¡En el Gólgota digital!
Cargando la cruz de nuestra identidad.